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Historias y leyendas del té

Cuenta la leyenda que un emperador erudito en China (2000 años antes de Jesucristo) Shen Nong descansaba a la sombra de un árbol mientras aguardaba que hirviera un cuenco con agua. Como un acto casual e inexplicable algunas hojas cayeron en el agua y se formó una infusión que dejó maravillado al emperador cuando tomó el cuenco en sus manos y probó la infusión. Fue tan delicioso tanto el aroma como el sabor de la misma que desde ese momento el té comenzó a conquistar China.

Éste descubrimiento tiene una versión diferente para los hindúes. Para ellos fue el legendario príncipe Bobhidharma quien descubrió las propiedades curativas del té. Esto sucedió durante un viaje para predicar el budismo donde el príncipe cayó enfermo y a sugerencia de los sabios bebió una infusión de té que lo sanó.

Estas historias tan agradables los japoneses las han transformado en un drama espiritual. Cuentan que el príncipe decidió no dormir durante nueve años para meditar. A los pocos años, vencido por el sueño y por su irritación se arrancó los párpados y los arrojó al jardín. Fue en ese lugar donde creció una planta de té como testimonio de su sacrificio.

Las tres leyendas coinciden en el carácter ancestral de esta bebida en oriente y su estrecha vinculación con una forma de ver el mundo: el budismo.

Creamos o no en estas leyendas e historias hoy en día China se considera la cuna del té. Allí fue donde esa planta se cultivó por primera vez.

Fueron los holandeses los que suministraron por primera vez el té al continente europeo.

En Inglaterra fue introducido en la Corte en el año 1660 sobre todo de la mano de la Catalina de Braganza, hija del rey de Portugal y esposa de Carlos II de Inglaterra. Ella inició a la sociedad aristocrática en el arte de beber té.

En 1669 los ingleses entraron a participar activamente en el negocio del té y desde ese momento las importaciones pasaron a realizarse a través de la Compañía de Las Indias Orientales, quién tuvo el monopolio hasta el año 1833.

En Francia el té llegó en el siglo XVII teniendo a Luis XIV y a Madame de Sévigné entre los principales consumidores.

En Alemania la presentación en sociedad del té la llevó a cabo un médico holandés en 1650.

En España fue introducido por la reina Victoria Eugenia de Battenberg. La aristocracia no tardó en incorporar esta sofisticada bebida a sus costumbres, lo que provocó el fenómeno de “Los Salones de Té”

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